Para Agostina,

Noto un vació en el pecho y no podía creer lo que estaba viendo. Lo que había deseado por meses, estaba ocurriendo y sentía todo, menos aquel alivio que imagino.
Pensó que aquello no debería estar pasando, y que una noche larga le esperaba.
Cerró los ojos y escribió todo aquello que no quería escribir, rió todas las veces que no quiso y se despidió, aunque hubiera querido que aquel momento fuera eterno. No le importo que otra vez se confundiera.
Se alejo un rato y se sentó en el sillón. Prendió un cigarrillo y se rió nerviosa. No sabia que estaba pasando, pero sintió miedo de repetir las mismas acciones que juro no volver hacer. Se odió y lo odio por un momento. Se acostó en el piso y no pudo evitar llorar. Sabía que la incertidumbre volvería otra vez y se arrepintió. Lloro con bronca, con desesperación, con amor, de todo aquello que no había llorado, de todo aquello que había reprimido. Sentía que los años habían pasado muy rápido y que poco había aprendido. Se enojo con ella misma por llorar, pero se dio cuenta lo débil que realmente era. Lo débil que él la hacia. Lo débil que había resultado ser. Se convencía en despedirse de ese amor, pero no quería engañarse otra vez, no podía engañarse otra vez.
Trato de buscar una respuesta, de darle un fin a sus pensamientos, pero sabia que no conseguiría nada, que todo lo que concluida era en vano, que era una manera de no enfrentar el problema, que nada estaba terminado, que la historia otra vez había empezado y el fin dependía de lo que ella decidiera. Fue a su habitación y se sentó en la cama, quiso engañar a su cuerpo y fingió estar cansada, pero en realidad, el cansancio se había disipado hacia un rato. Trato de leer, pero no estaba concentrada, quiso escuchar música pero solo le causaba más confusión.
Se abrazo a la almohada y grito lo más fuerte que pudo, sintió que todo el peso que sentía se desprendía, que todo su mal se iba, que aquellas imágenes desaparecían poco a poco y sus ojos, de repente comenzaron a cerrarse. Se quedo dormida, pero en su interior sabia que esa noche soñaría aquella pesadilla que le recordaría que no podía engañarse a ella misma, que no podía mentirse, que no podía esconder aquel dolor que había tratado de mantener oculto, por miedo, por vergüenza o porque quería darse una tregua. Porque eso era amor, y era lo que mas le costaba reconocer.


4 comentarios:

Anónimo dijo...

Cómo ya lo leí no voy a volver a hacerlo. Y como qe hablo y qedo re tarada :S. Fer sabes qe me gusta mucho como escribis y algun dia conta mi historia si y nombrame como protagonista =). Sabes qe estoy en todas nena, Amo tus historias .
Besitos

Agosto dijo...

Ya te dije todo lo qe tenia para decirte. Solo gracias por confiar en mi y dejarme confiar en vos. Te amo ♥

Anónimo dijo...

:( es mu lindo, pero al leerlo me causo un poco de nostalgia, quizás me sentí un poco identificada, en fin creo qe muchas sentirán algo similar cuando lo lean. Te qiero ferchu

Anónimo dijo...

Buenisimo como siempre, tiene esa cosa que te hace sentir identificada pero capaz que nunca pasó.
A ver cuando nos vemos i nos fumamos unos puchitos hablando de la vida :)
feliz año nuevo